¿Cuántos jugadores vistieron la camiseta de San Lorenzo en su historia?
¿1000, 2000, 5000? Hagamos un cálculo tentativo: 25 futbolistas en la
plantilla de cada uno de los 109 años, nos da algo así como
2725 profesionales. Dentro de ese universo
de jugadores hubo campeones, juveniles, talentosos, distintos,
olvidados, goleadores, arqueros invencibles, hubo uno que bajó de un
barco y ese mismo día debutó con 4 goles, hubo un mártir que dejó la
vida en la cancha; y así podría seguir varios párrafos más.
Pero entre todos esos, hubo uno que se ubica entre los que más veces
defendió la azulgrana y el que más títulos ganó en la historia. Sí, 6
estrellas, 3 de ellas internacionales, y una promoción que tuvo el valor
de todos esos logros juntos, porque permitió el renacer. Porque, ¿qué diferencias hay entre aquella corrida memorable por el callejón
izquierdo en Medellín y el surco que abrió en la defensa de NOB para
enviar el centro que se convirtió en grito de esperanza? Casi que ninguna. Su esencia fue la misma.
La historia de San Lorenzo y Romagnoli
siempre fueron de la mano. Desde el niño que llegó al club a los 10 años
y se convirtió en aquel pibe que parecía perderse dentro de la camiseta
y los pantaloncitos, cuando debutó en primera vestido de azulgrana,
hasta el que en la actualidad sigue defendiendo los colores convertido
en emblema.
Vendrán nuestros abuelos a hablar de
Pontoni, nuestros padres a hablar de Los Matadores o del Ratón Ayala,
nuestros tíos a contar cosas de los Camboyanos y de Silas (todos
memorables e históricos), pero la realidad es que el máximo ídolo de
nuestra historia todavía está jugando. Y excede las fronteras de San
Lorenzo, porque durante las 2 últimas décadas, Romagnoli es, de los
jugadores franquicia de los grandes equipos, el único que dentro de la
Argentina ha vestido siempre la misma camiseta. Y este es un dato muy
relevante, y al que quería llegar. El Pipi nunca fue insultado, ni
discutido, ni tuvo que irse a jugar a un equipo de la B como otros
ídolos de otros clubes.
No hay que ser adivino para intuir que el cierra de la
carrera de Romagnoli está cerca. Y ese cierre tiene que ser en San
Lorenzo, inevitablemente. Depende de todos nosotros. De los dirigentes
para convencerlo, de los hinchas para acompañarlo y
del cuerpo técnico para respetarlo y darle el
espacio que se merece. Y por supuesto, de él, para disfrutar que está en
su lugar en el mundo y que ningún cierre será mejor para su carrera que
luciendo la azulgrana. El retiro en casa lo exige la persona y el
profesional. Y lo necesita San Lorenzo. Será un mensaje de respeto al
jugador más importante de la historia, será un reflejo de lo que es el
club y un estímulo a las nuevas generaciones de jugadores que hoy se
forman en San Lorenzo. El ejemplo a seguir, con el final soñado.
Hace
algunos días pudimos ver el emocionante retiro de Francesco Totti de la
Roma. Con toda su historia encima, salió desde el banco, jugó más de
media hora, disfrutó, acarició la pelota, recorrió la cancha, hizo ganar
a su equipo y se fue ovacionado por las 4 tribunas.Así sueño la despedida de Pipi. Dentro de una semana, dentro de un mes, dentro de un año. Cuando sea. Pero en la cancha, mimado por la gente y con la número 10 azulgrana tatuada sobre la piel. Para ser eterna.
P/D: Ojalá sea alzando la segunda Libertadores.

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