martes, 13 de junio de 2017

San Romagnoli de Almagro

   ¿Cuántos jugadores vistieron la camiseta de San Lorenzo en su historia? ¿1000, 2000, 5000? Hagamos un cálculo tentativo: 25 futbolistas en la plantilla de cada uno de los 109 años, nos da algo así como 2725 profesionales. Dentro de ese universo de jugadores hubo campeones, juveniles, talentosos, distintos, olvidados, goleadores, arqueros invencibles, hubo uno que bajó de un barco y ese mismo día debutó con 4 goles, hubo un mártir que dejó la vida en la cancha; y así podría seguir varios párrafos más. 
   Pero entre todos esos, hubo uno que se ubica entre los que más veces defendió la azulgrana y el que más títulos ganó en la historia. Sí, 6 estrellas, 3 de ellas internacionales, y una promoción que tuvo el valor de todos esos logros juntos, porque permitió el renacer. Porque, ¿qué diferencias hay entre aquella corrida memorable por el callejón izquierdo en Medellín y el surco que abrió en la defensa de NOB para enviar el centro que se convirtió en grito de esperanza? Casi que ninguna. Su esencia fue la misma.
   La historia de San Lorenzo y Romagnoli siempre fueron de la mano. Desde el niño que llegó al club a los 10 años y se convirtió en aquel pibe que parecía perderse dentro de la camiseta y los pantaloncitos, cuando debutó en primera vestido de azulgrana, hasta el que en la actualidad sigue defendiendo los colores convertido en emblema.
   Vendrán nuestros abuelos a hablar de Pontoni, nuestros padres a hablar de Los Matadores o del Ratón Ayala, nuestros tíos a contar cosas de los Camboyanos y de Silas (todos memorables e históricos), pero la realidad es que el máximo ídolo de nuestra historia todavía está jugando. Y excede las fronteras de San Lorenzo, porque durante las 2 últimas décadas, Romagnoli es, de los jugadores franquicia de los grandes equipos, el único que dentro de la Argentina ha vestido siempre la misma camiseta. Y este es un dato muy relevante, y al que quería llegar.  El Pipi nunca fue insultado, ni discutido, ni tuvo que irse a jugar a un equipo de la B como otros ídolos de otros clubes.
   No hay que ser adivino para intuir que el cierra de la carrera de Romagnoli está cerca. Y ese cierre tiene que ser en San Lorenzo, inevitablemente. Depende de todos nosotros. De los dirigentes para convencerlo, de los hinchas para acompañarlo y del cuerpo técnico para respetarlo y darle el espacio que se merece. Y por supuesto, de él, para disfrutar que está en su lugar en el mundo y que ningún cierre será mejor para su carrera que luciendo la azulgrana. El retiro en casa lo exige la persona y el profesional. Y lo necesita San Lorenzo. Será un mensaje de respeto al jugador más importante de la historia, será un reflejo de lo que es el club y un estímulo a las nuevas generaciones de jugadores que hoy se forman en San Lorenzo. El ejemplo a seguir, con el final soñado.
   Hace algunos días pudimos ver el emocionante retiro de Francesco Totti de la Roma. Con toda su historia encima, salió desde el banco, jugó más de media hora, disfrutó, acarició la pelota, recorrió la cancha, hizo ganar a su equipo y se fue ovacionado por las 4 tribunas.
   Así sueño la despedida de Pipi. Dentro de una semana, dentro de un mes, dentro de un año. Cuando sea. Pero en la cancha, mimado por la gente y con la número 10 azulgrana tatuada sobre la piel. Para ser eterna.

P/D: Ojalá sea alzando la segunda Libertadores.

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